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SADIE LAPOINTE + EUREKA

SADIE LAPOINTE + EUREKA

Por: Fernando Bernal

“El cine olvida la realidad de los nativos de Estados Unidos, por eso esta película es importante”. Sadie Lapointe, la joven siux protagonista de ‘Eureka’, fue una de las grandes revelaciones el pasado año en Cannes. Su naturalidad ante la cámara y su actitud reivindicativa conectan perfectamente con el filme de Lisandro Alonso, donde comparte reparto con Viggo Mortensen o Chiara Mastroianni durante los tres segmentos que comprende esta poética y sensorial obra. Responde nuestras preguntas mientras termina su licenciatura en Administración de Empresas y piensa en seguir su carrera como actriz.

Como si de un apéndice de su anterior película -Jauja (2015)- se tratara, el argentino Lisandro Alonso arranca Eureka con un western filmado en blanco y negro y protagonizado por Chiara Mastroianni y Viggo Mortensen, quien también ejerció de actor en su trabajo previo. Esa vía de conexión en forma de prólogo a través del género más clásico del cine -nacieron al mismo tiempo y durante años fue elemento de propaganda colonialista- sirve para hablar de la situación de los nativos americanos en el continente, algo que se desarrolla a lo largo de la acción en dos segmentos más, uno que tiene lugar en una reserva india en Dakota del Sur y otro que termina en la selva amazónica. El filme se mueve en las coordenadas reconocibles de uno de los cineastas más importante del siglo XXI -autor de obras esenciales como La libertad (2001) o Liverpool (2008)-: su visión poética de la realidad más cotidiana, la condensación del tiempo y el espacio, la propuesta observacional, un sentido casi ascético de la puesta en escena y la obsesión por personajes que se encuentran en continua búsqueda. Una búsqueda en la que parece atrapada la protagonista de su parte central. Ella es Sadie, una joven india que vive en una reserva junto a su tía Alaina (Alaina Clifford), la oficial de policía encargada de la seguridad en una zona azotada por la escasez. La descubrimos mientras el filme transita el thriller de manera heterodoxa.

La actuación de Sadie LaPointe deslumbró desde que la película se presentara hace un año en Cannes. No le ha cambiado -del todo- la vida. “De hecho, todavía vivo en mi reserva, Rosebud Sioux Tribe”, reconoce. “Es la tribu vecina de la reserva de Pine Ridge, donde filmamos. Cuando trato de explicar a la gente cómo es la vida aquí, no te creas que tengo una respuesta concreta. Crecí con mis padres, que pudieron brindarme una vida privilegiada con oportunidades. Mi familia vive como muchas otras familias. Vamos a la escuela, al trabajo o al supermercado. Pero como la reserva no tiene todos los recursos, nos tenemos que mover a otros pueblos y ciudades del estado para conseguir lo que aquí no hay. Si haces una búsqueda rápida en Google sobre las reservas de Dakota del Sur, te encontrarás con comunidades deterioradas e información sobre cómo la pobreza está afectando a la población nativa del país. Siempre le recuerdo a la gente que no todo el mundo necesita dinero para tener una vida plena aquí. El cine olvida la realidad de los nativos de Estados Unidos, por eso esta película es tan importante”.

No era la primera vez que Sadie, que se encuentra estudiando el último año de Administración de Empresas y va a graduarse este verano, probaba suerte en el mundo del cine. “Estaban buscando un reparto de nativos americanos para un largometraje importante. El equipo de casting fue reservado con los detalles, pero la mayoría de la gente decía que era para Los asesinos de la luna (2023). Pasé algunas rondas, hubo algunas llamadas, pero no fue más allá. La película de Scorsese llegó a Cannes, y sentí como si se cerrara un círculo cuando pude ir a verla al estreno. Fue muy emocionante ver un filme que se sumerge en la dura realidad del pasado de mi país y de mi gente”. Después, se cruzó en su camino Eureka. Ella no tiene Facebook, pero su hermana le avisó del casting cuando lo vio en la red social y le animó a participar. Un acierto, porque la película representa auténticamente la vida en una reserva: “Hay no nativos o turistas que no están educados sobre la vida aquí. Se abren paso por la reserva y le hacen a la gente preguntas absurdas, sin pensar en cómo nos hacen sentir. Creía en el guion y quedé contenta con el resultado final”.

 

ORGULLOSA REPRESENTANTE DE SU PUEBLO

Sadie nunca había estado en el set de una película y el primer día se encontraba confundida. “Ves vídeos behind the scenes, pero es una experiencia totalmente diferente cuando pones un pie en un rodaje por primera vez. Desde el primer día fuimos un equipo muy pequeño y todos resultaron de gran ayuda al explicarme lo que hacen o lo que se suponía que yo debía hacer. También me hizo muy feliz poder compartir esa experiencia con mis padres; mi madre venía conmigo todos los días. Pero fue bastante gracioso que mi padre solo viniera al set una vez que justo nos pasamos filmando toda la noche. A partir de entonces fue mucho más feliz quedándose en casa y esperando una llamada telefónica para que le explicara mi día”, dice jocosa.

Antes habían pasado por todo un trabajo de preparación con Lisandro Alonso, el director. Le conoció previamente para resolver dudas, mientras él escuchaba atento las historias que ella le contaba. “Cuando llegó el momento de trabajar, su prioridad fue estar ahí para sus actores. Especialmente por la cantidad de contratiempos que tuvimos durante el rodaje, sobre todo cuando una gran tormenta de nieve azotó el estado. Seguramente Lisandro estaba molesto por cómo iba todo, pero cuando llegaba al set siempre tenía buena actitud y estaba listo para trabajar. Luego hubo algunos casos en los que la barrera del idioma se interpuso, ya que a veces, cuando hablo muy rápido, Lisandro no entendía lo que estaba diciendo, o cuando él necesitaba explicarme mejor una escena yo no entendía lo que me quería decir. Una de mis últimas escenas era con el que es mi abuelo en el filme, y se supone que debía estar emocionada y molesta por la situación. Pero no tenía ni idea de cómo hacer eso, en el fondo sentía que lo que estaba diciendo era muy duro, pero no sabía exactamente cómo manejar eso frente la cámara. Le dije a Lisandro lo que sentía acerca de mis habilidades como actriz para superar la escena y enseguida me respondió: ‘No te preocupes, haz lo que puedas’”.

Queda claro que dedicarse a la actuación no fue el sueño de infancia de Sadie, porque nunca lo había considerado como “una carrera normal”. Comenzó la universidad en 2020 y, además de ser estudiante y atleta, tenía una agenda bastante ocupada y no pensaba más allá de su vida en el campus. “No fue hasta mi segundo año que empecé a hacer cambios en mi forma de aprendizaje, lo que redujo mi horario y me dio más tiempo para pensar en qué más podía hacer con mi vida. Disfrutaba viendo películas y programas de televisión en mi tiempo libre, y fue así como empezó todo. Recuerdo el momento específico en el que se me ocurrió por primera vez la idea de actuar. Estaba viendo Eternals (2021), de Marvel, y hay escenas en las que mencionan mi estado, Dakota del Sur, especialmente uno de nuestros lugares famosos, las badlands. Tiendo a emocionarme cuando se menciona la representación de mi tribu, estado o país, y pensé que yo podía formar parte de esa representación también. Creo que la pura emoción de estar en televisión o el cine es lo que se apoderó de mis acciones, porque en la vida real soy una persona tranquila”.

Sadie según Lisandro

“Estoy pensando en volver a trabajar con ella, a mí me interesa mantener el equipo de rodaje a medida que voy creciendo y tomando más riesgos. Si fuera por mí repetiría, es un hallazgo, como fueron Viggo (Mortensen) o Viilbjørk (Malling Agger) en Jauja”. Así presenta Lisandro Alonso a Sadie LaPointe, una actriz que para él ha sido toda una revelación, pero que llegó al reparto de Eureka por una carambola del destino y por el olfato de una colaboradora habitual de los hermanos La Pointe. “A ella la encontramos gracias a Eléonore Hendricks, que es una directora de casting que había hecho mucho trabajo de campo en Pine Ridge, ya había entablado relaciones con las distintas comunidades que hay dentro de la reserva y había hecho War Pony (2022), que ganó la Cámara de Oro de Cannes. Eléonore abrió muchas oportunidades. Yo había estado siete u ocho veces en la reserva y no daba con el personaje de la policía. Por eso convocamos un casting abierto a todas las comunidades de Estados Unidos, y apareció Sadie con su risa tan pura, tan ingenua y tan joven. Evidentemente no daba para el rol policial. Pero me quedé tan embelesado por su gesto y su expresión que decidimos contactarla, y en uno de los viajes nos reunimos con ella y su familia para ver de qué forma podíamos incluirla en el proyecto. Vimos la ventana de que pudiera hacer este personaje secundario, que luego terminó siendo protagonista en la historia. Ella es muy fresca e inteligente. Interpretaba todo rápidamente, memorizaba todos los diálogos del guion, entendía las situaciones que estábamos planteando con la puesta en escena y eso jugó a favor. (…) No había tanta improvisación, porque es un reloj suizo en su manera de pronunciar las líneas de guion y dar pie a los otros actores”.

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